El Plan Estratégico de Desarrollo Sostenible San Juan 2050 avanza hacia una nueva etapa de articulación institucional orientada a conectar la visión de largo plazo de la provincia con el ordenamiento territorial, la inversión pública, el desarrollo productivo y la protección de sus recursos estratégicos.
Pensar el San Juan de las próximas décadas exige mucho más que identificar necesidades o gestionar obras de manera aislada. Requiere decidir qué provincia se quiere construir, reconocer sus ventajas competitivas, ordenar sus prioridades y establecer dónde y cómo deben desarrollarse las actividades económicas, urbanas, productivas y sociales.
Con ese propósito continúa avanzando el Plan Estratégico de Desarrollo Sostenible San Juan 2050, cuyo proceso de formulación busca articularse con la Ley núm. 368-22 de Ordenamiento Territorial, Uso de Suelo y Asentamientos Humanos y con los principales instrumentos nacionales de planificación e inversión pública.
Esta articulación fue abordada durante una sesión de trabajo entre el Viceministerio de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Regional y el Consejo Gestor del Plan San Juan 2050, celebrada el 1 de septiembre de 2026. La documentación institucional confirma la realización del encuentro entre ambas instancias.
La jornada tuvo como escenario el salón de la Rectoría Nacional del Sistema de Universidades Federico Henríquez y Carvajal, UFHEC.
Del diagnóstico a una visión territorial integrada
San Juan posee una importante base agrícola, infraestructura hídrica, actividades industriales, instituciones educativas, empresarios, comunidades y recursos que pueden convertirse en motores de desarrollo.
El desafío es articularlos.
Durante la jornada se destacó la necesidad de construir una visión territorial integrada que permita proteger las áreas agrícolas, ordenar la expansión urbana, preservar los recursos hídricos, fortalecer los asentamientos humanos y orientar las inversiones públicas y privadas hacia aquellos espacios con mayor capacidad de generar desarrollo.
Esta perspectiva coincide con el proceso desarrollado durante los primeros meses de 2026, cuando San Juan 2050 avanzó en identificación de actores, adaptación metodológica, socialización del Plan, fortalecimiento de alianzas y definición de una agenda de articulación territorial.
“Ha llegado la hora de invertir con orden en San Juan”
El coordinador del Consejo Gestor y rector nacional de UFHEC, Alberto Ramírez Cabral, destacó durante la sesión la necesidad de convertir la planificación estratégica en decisiones y proyectos capaces de transformar la provincia.
“Ha llegado la hora de invertir con orden en San Juan para lograr que la provincia sea un núcleo decisivo de atractividad de personas e inversiones privadas y públicas por el desarrollo sostenible”.
La reflexión sintetiza uno de los principios que atraviesa todo el proceso San Juan 2050:
el desarrollo no puede depender de proyectos desconectados entre sí.
Una provincia que conoce sus recursos, define prioridades y establece una visión territorial común posee mejores condiciones para orientar la inversión pública, atraer capital privado y gestionar ante el Estado proyectos con mayor coherencia.
La Ley 368-22 como marco para ordenar el crecimiento
Uno de los ejes centrales de la jornada fue la relación entre San Juan 2050 y la Ley núm. 368-22 de Ordenamiento Territorial, Uso de Suelo y Asentamientos Humanos.
Durante el encuentro se planteó que este marco constituye una referencia fundamental para organizar racionalmente el territorio y armonizar las actividades económicas, sociales, urbanas y ambientales.
Para una provincia con una fuerte vocación agropecuaria como San Juan, el ordenamiento territorial posee una relevancia especial.
Permite discutir asuntos como:
- protección de suelos de alto valor productivo;
- regulación de la expansión urbana;
- ubicación de infraestructura;
- protección de áreas ambientalmente sensibles;
- uso sostenible del agua;
- localización de actividades económicas;
- prevención de conflictos entre agricultura, urbanización e infraestructura;
- gestión de riesgos.
El objetivo no es detener el crecimiento, sino hacerlo compatible con las capacidades y limitaciones del territorio.
Ordenar el territorio también significa proteger la inversión
La planificación territorial tiene igualmente una dimensión económica.
Cuando inversionistas y empresarios conocen qué actividades están previstas para determinadas zonas, qué infraestructura será desarrollada y qué orientación tendrá el territorio en los próximos años, disminuye parte de la incertidumbre asociada con decisiones de inversión.
De ahí que San Juan 2050 no deba analizarse únicamente como un ejercicio de planificación pública.
También puede convertirse en una herramienta de competitividad.
Una provincia organizada puede ofrecer mayor certidumbre para inversiones industriales, agropecuarias, comerciales, logísticas y de servicios.
Y esas inversiones, a su vez, pueden generar demanda de empleo, transporte, construcción, servicios financieros, terrenos, productos locales y nuevas capacidades profesionales.
Capacidades agrícolas, industriales, hídricas y ambientales
Durante la sesión, el viceministro de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Regional, Domingo Matías, presentó los principales instrumentos y avances nacionales en esta materia y destacó la necesidad de que la planificación provincial reconozca integralmente sus capacidades productivas y ambientales.
San Juan no puede ser planificada únicamente desde la perspectiva urbana.
Su territorio está estrechamente conectado con la agricultura, el agua, las cuencas, la infraestructura de riego, la producción agroindustrial y los asentamientos humanos.
Esta visión obliga a pensar simultáneamente en desarrollo económico y sostenibilidad.
San Juan apuesta por fortalecer su liderazgo productivo
La gobernadora Ana María Castillo y el director del Instituto Dominicano de Investigaciones Agropecuarias y Forestales, Eladio Arnaud, plantearon durante la jornada la importancia de recuperar y proyectar el liderazgo productivo de San Juan.
La aspiración presentada durante el encuentro es que la provincia pueda trascender su condición de referente agropecuario regional y fortalecer progresivamente su posicionamiento dentro del Caribe y Centroamérica.
El reto es considerable.
Para lograrlo, la producción necesita conectarse con tecnología, investigación, logística, mercados, financiamiento, infraestructura, capacitación y transformación industrial.
Aquí la planificación territorial vuelve a ser determinante.
De producir más a producir con mercado
Uno de los desafíos planteados durante la discusión fue la necesidad de fortalecer la conexión entre productores y compradores.
San Juan posee ventajas productivas en diversos rubros. Sin embargo, aumentar la producción no garantiza por sí solo mejores resultados económicos.
También es necesario responder:
¿Qué necesita el mercado?
¿Con qué estándares?
¿En qué volumen?
¿Con qué frecuencia?
¿Cómo debe ser procesado o presentado el producto?
¿Cómo puede llegar a cadenas comerciales, agroindustrias o mercados internacionales?
La apertura de nuevas plazas comerciales en la provincia representa una oportunidad para incorporar a productores locales a esas cadenas de suministro, siempre que puedan cumplir con los requisitos demandados por compradores formales.
Este escenario abre espacios para la coordinación entre Gobierno, universidades, productores, supermercados, entidades financieras y organizaciones empresariales.
El papel estratégico de la academia
La educación superior tiene un lugar particularmente relevante dentro de esa transformación.
Durante las primeras etapas del proceso, el informe ejecutivo ya registraba conversaciones con el Rector de UFHEC orientadas a profundizar el conocimiento de los actores y sectores que debían involucrarse en San Juan 2050.
La universidad puede aportar capacidades en:
investigación aplicada, asistencia técnica, formación profesional, innovación, emprendimiento, organización productiva, análisis de datos, transferencia de conocimiento y vinculación universidad-empresa.
Eso convierte la participación académica en algo mucho más profundo que una representación institucional.
Una universidad conectada con su entorno puede ayudar a identificar los profesionales, técnicos, investigaciones y soluciones que requerirá la provincia en los próximos años.
Agroindustria: transformar para generar más valor
Otro de los temas relevantes fue la necesidad de avanzar hacia una mayor transformación de la producción agropecuaria.
La agroindustria representa una oportunidad para que una mayor proporción del valor generado por los productos permanezca en la provincia.
Procesar, empacar, conservar, transformar y comercializar abre posibilidades para nuevas empresas, empleos y cadenas de valor.
La agricultura puede entonces conectarse con:
industria, comercio, transporte, investigación, financiamiento, tecnología y exportación.
En ese contexto, la planificación de San Juan 2050 puede ayudar a identificar dónde deben desarrollarse los futuros nodos productivos y qué infraestructura requieren.
Uvas, tabaco, habichuelas y otros productos estratégicos
Durante el encuentro se destacaron las capacidades productivas de la provincia en rubros como arroz, habichuelas, tabaco y uvas.
Particular interés generó el crecimiento de la viticultura.
El material presentado para esta publicación señala que durante 2026 existen aproximadamente 18 hectáreas dedicadas al cultivo de uvas, así como nuevas perspectivas relacionadas con su comercialización y exportación.
Este dato posee además un valor estratégico para la narrativa institucional de UFHEC por la relación que la universidad ha venido desarrollando con iniciativas vinculadas con innovación agrícola y viticultura en San Juan.
Agua: uno de los activos decisivos del territorio
La planificación de San Juan tampoco puede separarse de sus recursos hídricos.
Durante la jornada se destacó la existencia de infraestructura de presas, embalses y canales de riego que sostiene buena parte de la producción agropecuaria.
Pero la discusión fue más amplia.
El agua debe analizarse desde la cuenca.
La cuenca del Yaque del Sur conecta municipios, producción, infraestructura y regiones, y constituye uno de los sistemas fundamentales para entender la dinámica territorial de San Juan.
Por eso, proteger fuentes, organizar usos, analizar disponibilidad y gestionar adecuadamente el recurso debe formar parte de cualquier planificación de largo plazo.
Cambio climático y gestión de riesgos
La discusión sobre agua condujo inevitablemente a otro desafío: el cambio climático.
Variaciones en lluvias, sequías, inundaciones y temperaturas tienen efectos directos sobre la agricultura, los asentamientos humanos y la infraestructura.
De ahí que el ordenamiento territorial también deba incorporar criterios de gestión de riesgos y resiliencia climática.
No basta con decidir dónde crecer.
También es necesario saber dónde existen vulnerabilidades y qué medidas deben adoptarse antes de que ocurran emergencias.
Zona franca, empleo y conectividad
La estrategia territorial también contempla activos vinculados con industria y empleo.
Entre los elementos destacados en el material suministrado figura el crecimiento de la zona franca, a la que se atribuyen más de 1,200 nuevos empleos.
Asimismo, se mencionaron gestiones relacionadas con la culminación del denominado Aeropuerto Granero del Sur, concebido como una infraestructura con potencial para facilitar exportaciones, negocios, visitas y movilidad vinculada a la producción.
Si estos proyectos avanzan conforme a lo planteado, su articulación con carreteras, producción, logística y zonas industriales será fundamental.
La infraestructura por sí sola no genera transformación.
Su impacto depende de cómo se integre a una estrategia territorial.
Diferenciar para poder articular
Uno de los aportes conceptuales más importantes de la jornada fue la diferenciación entre varios instrumentos que actualmente inciden en el futuro de la provincia:
Plan Estratégico de Desarrollo Sostenible San Juan 2050.
Plan San Juan.
Plan Provincial de Desarrollo.
Sistema Nacional de Inversión Pública, SNIP.
Plan de Ordenamiento Territorial.
No todos tienen la misma función.
Pero pueden complementarse.
El reto consiste en lograr que la visión estratégica de largo plazo tenga expresión territorial, que las prioridades puedan vincularse con los mecanismos de inversión pública y que las instituciones trabajen alrededor de objetivos compatibles.
Del plan a una cartera de proyectos
Esta es probablemente la transición más importante que deberá enfrentar San Juan 2050.
Pasar de la visión a la ejecución.
Durante el encuentro se destacó la importancia de convertir las grandes prioridades del Plan en proyectos concretos, priorizados, financiables y ejecutables.
Esto significa que cada iniciativa deberá progresivamente responder preguntas como:
¿Cuál problema resuelve?
¿Dónde estará localizada?
¿Cuánto cuesta?
¿Qué institución será responsable?
¿Con qué fuente de financiamiento?
¿Qué resultados debe producir?
¿Cómo será evaluada?
Ese proceso es el que puede conectar la planificación estratégica con el Sistema Nacional de Inversión Pública.
Cuatro comisiones técnicas ampliarán la participación
La próxima etapa de San Juan 2050 prevé un salto importante en participación territorial.
El especialista en planificación estratégica territorial Reynaldo Peguero informó que se organizarán cuatro grandes comisiones técnicas, cuyos integrantes serían juramentados a finales de septiembre o principios de octubre.
Estas comisiones tendrán entre sus responsabilidades:
- profundizar los diagnósticos;
- identificar prioridades;
- validar proyectos estratégicos;
- territorializar iniciativas;
- vincular propuestas con el ordenamiento territorial;
- conectar prioridades con la inversión pública;
- ampliar la participación de los sectores de la provincia.
La metodología contempla incorporar actores sociales, políticos, económicos, productivos, académicos, comunitarios y territoriales.
El objetivo es que San Juan 2050 no sea únicamente un documento técnico.
Debe convertirse en una agenda provincial construida colectivamente.
La gobernanza como condición para sostener el Plan
La propia experiencia desarrollada entre febrero y julio demuestra que la articulación ha sido uno de los principales componentes del proceso.
El informe registra la incorporación progresiva de legisladores, gobiernos locales, academia, sector productivo y sociedad civil, así como el fortalecimiento de la estructura de gobernanza del Plan.
Entre sus principales resultados aparecen precisamente tres componentes:
articulación, metodología y gobernanza.
Esta gobernanza será decisiva para mantener continuidad frente a cambios políticos, administrativos y económicos.
San Juan necesita una visión capaz de trascender generaciones
El horizonte 2050 obliga a pensar de una manera diferente.
Muchas de las infraestructuras, ciudades, empresas y sistemas productivos que hoy parecen naturales fueron resultado de decisiones tomadas décadas atrás.
De la misma manera, lo que San Juan decida hoy sobre agricultura, educación, agua, urbanización, logística, inversión, energía, industria e innovación determinará parte de las oportunidades disponibles para las próximas generaciones.
Por eso, Alberto Ramírez Cabral llamó al cierre de la jornada a fortalecer la coordinación institucional:
“Tenemos que redoblar los trabajos y la coordinación; este es el momento de unir capacidades, instituciones y voluntades para que la planificación se convierta en desarrollo efectivo para San Juan”.
UFHEC y una universidad conectada con el territorio
Que esta conversación se produzca en una universidad también posee un significado particular.
Las universidades no deben limitarse a observar cómo cambia su territorio.
Pueden contribuir a comprenderlo, investigarlo y transformarlo.
San Juan 2050 abre oportunidades para conectar conocimiento académico con agricultura, planificación, emprendimiento, medioambiente, innovación, competitividad y formación profesional.
Para UFHEC, esta agenda representa una posibilidad de profundizar un modelo universitario conectado con las necesidades de la provincia y con los grandes desafíos de su futuro.
El informe ejecutivo define San Juan 2050 como “un proceso de visión compartida, articulación territorial y construcción de futuro”.
Esa definición resume el desafío.
San Juan posee recursos.
Posee talento.
Posee instituciones.
Posee capacidad productiva.
Ahora necesita conseguir que esas capacidades converjan alrededor de un mismo rumbo.
Porque el futuro de San Juan no se improvisa: se ordena, se planifica y se construye.

